Las distancias se miden en nuestra mente, no en el camino.
Un día cualquiera salí de mi casa, tomé el metro, luego un autobús en dirección al sur, luego otro, muchos otros, y al final de 172 días y casi 23,000 kilómetros después, llegué a Buenos Aires, Argentina.
Un parpadeo y cualquier plazo llegará s u fin, sólo basta cerrar y abrir los ojos y ahí estamos.
Llegué a la Terminal de autobús por la mañana, todavía sin saber donde me alojaría ni qué dirección tomar, así que empecé a caminar sin rumbo, guiándome como casi siempre por lo que me llama / no me llama la atención, hasta que después de un rato me encontré caminando sobre la calle Maipú, y al igual que en otras ciudades argentinas me pregunté inconcientemente de dónde es que ese nombre me había llegado a la cabeza, pues nunca pasé por esa ciudad de la Pampa Argentina, tampoco había leído nada… Y fue en ese momento que me llegó, y recordé a Daniela caminando por Buenos Aires, y a Carlos diciendo Maipú setecientos algo y Daniela, que por más que camina y se le hace tarde no puede encontrar esa casa con el número equivocado. Y ahí estaba yo ahora, caminando por la calle Maipú, otra vez buscando esa casa que podía ser cualquiera que no tuviera el número setecientos algo pegado a la puerta. Al final no la encontré, una placa me encontró a mi en una coincidencia que me llenó de escalofrío, una placa de metal con la inscripción: “En esta casa vivió José Luís Borges, 1899-1986”.
La ruta
jueves, 13 de marzo de 2008
De Vértiz a Maipú en un parpadeo
Querida Daniela, era Maipú 994. Te regalo la foto y el momento.
Publicado por
Adampol
a las
11:24
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