Se dice que las cascadas de Agua azul, en Chiapas, pierden su color justo después de la temporada de lluvias, cuando el agua revuelta las torna cafés. Nada más lejos de la verdad, cuando es de pocos sabido, que el café es su verdadero color y que de manera, no está de más decirlo, bastante sospechosa, el fin de la temporada de lluvias coincide también con el inicio de la temporada baja de turismo. Por que inaceptable, claro está, sería ofrecer al respetado turismo nacional e internacional esta maravilla natural en un color que no fuera el más turquesa de los verdes.
Mucho se especula del avanzado proceso químico que se necesita para cambiar el color de tan extraordinaria cantidad de agua, algunos incluso sospechan de la prospera industria estadunidense, que podría abrir aquí una sucursal de alguno de sus famosos parques temáticos.
Cierto es, que quieres se han atrevido a ir más allá, cuentan que han descubierto cerca del fin de las cascadas, enormes obras de infraestructura hidráulica capaces de reciclar y bombear el agua hasta la cima de la montaña. Obras similares a las de una planta hidroeléctrica, pero en sentido inverso, es decir que consumen grandes cantidades de electricidad en lugar de generarla.
Todo esto, a todas luces inverosímil a los ojos de un escéptico, no sería creíble de no ser por la existencia de una segunda cascada, oculta entre las profundidades de la selva y que da alimento a una verdadera planta hidroeléctrica capaz de generar la energía necesaria para la primera cascada, aunque esta sí, de un hermoso verde turquesa, pero sin las comodidades y servicios de la primera (baños, regaderas, cabañas, puestos de comida típica mexicana, auténticos hotdogs, auténticas hamburguesas, auténticos burritos y una práctica cerca de seguridad a lo largo del cause del río), sin duda, en ese afán de negocio de construir un problema para cada solución, los accionistas se notan cada día más contentos de los jugosos réditos de la atractiva industria sin chimeneas.
Mucho se especula del avanzado proceso químico que se necesita para cambiar el color de tan extraordinaria cantidad de agua, algunos incluso sospechan de la prospera industria estadunidense, que podría abrir aquí una sucursal de alguno de sus famosos parques temáticos.
Cierto es, que quieres se han atrevido a ir más allá, cuentan que han descubierto cerca del fin de las cascadas, enormes obras de infraestructura hidráulica capaces de reciclar y bombear el agua hasta la cima de la montaña. Obras similares a las de una planta hidroeléctrica, pero en sentido inverso, es decir que consumen grandes cantidades de electricidad en lugar de generarla.
Todo esto, a todas luces inverosímil a los ojos de un escéptico, no sería creíble de no ser por la existencia de una segunda cascada, oculta entre las profundidades de la selva y que da alimento a una verdadera planta hidroeléctrica capaz de generar la energía necesaria para la primera cascada, aunque esta sí, de un hermoso verde turquesa, pero sin las comodidades y servicios de la primera (baños, regaderas, cabañas, puestos de comida típica mexicana, auténticos hotdogs, auténticas hamburguesas, auténticos burritos y una práctica cerca de seguridad a lo largo del cause del río), sin duda, en ese afán de negocio de construir un problema para cada solución, los accionistas se notan cada día más contentos de los jugosos réditos de la atractiva industria sin chimeneas.


1 comentario:
Es muy satisfactorio saber que tus sueños se transforman a cada paso andado. Admiro tu fortaleza y esa manera tan tuya de apreciar la vida y transmitirla con palabras e imágenes. Sabes que se te quiere mucho.Un abrazo.
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